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19 enero, 2025

NOCHEBUENA

Mi madre tumbada en la cama
me acerco a arroparla y darle un beso;
ella me habla de lo rara que es la vida,
lo rápido que pasa y todo eso

en su mirada hay dos lagos perdidos,
el reflejo de las lunas que ya se han ido,
rosales cuyas espinas son puñales;
se desangra el hombre que hasta ahora he sido.

Se clavan tan hondo
que ni el dolor sabe decirme cuánto
será esto el miedo a la muerte,
los interiores del quebranto,
no poder ver así a quienes amas tanto.

Y yo sin saber ni qué decirle
paralizado ante su mueca triste;
ójala ahora se tire un pedo
porque prefiero las penas con chistes.

13 octubre, 2015

ANATOMÍA DE NUESTROS MUERDOS Y DELIRIOS: INTERLUDIOS (III)

Una luna blanca y llena flota en sus ojos mientras me habla. Pienso que sólo en una parte del planeta es noche y sólo esta parte de la noche es mar. Se refleja en ella mientras me habla, esa blanca y llena luna que flota. Me he despistado. Estamos sentados en un parque y ella lleva un rato diciendo, encadenando palabras que no quiero escuchar. Por primera vez, desde que recuerdo, no quiero. Y sólo oigo, mientras me despisto en un viaje intermitente. Salgo de mí y entro en esa luna, con mis brazos y mis piernas para zambullirme, bucear en algún bonito recuerdo y a continuación subir y estirarme. Flotar boca arriba, haciéndome el muerto ¿Acaso no es eso lo que quiere? Matarme, en ese sentido metafórico que suele doler mucho más que cualquier otra verdad. "Creo que debemos darnos un tiempo", concluye. Menuda indeterminación, para alguien capaz de reflejar cualquier universo. Salgo del agua, me levanto y afirmo con indiferencia. Ya caminando, según me alejo, miro hacia arriba. Una luna blanca y llena flota. No cuelga ningún reloj... Camino sin más.

05 julio, 2015

DE ETIQUETA

Siempre he odiado a la gente que parece perfecta. No por envidia, ni por simple y absurdo celo visceral, quizás por vergüenza. De no saber si fingen o aciertan. O puede que las dos cosas, si piensan en confundir más que en conocerse y crecer.

A los observadores siempre se nos viene el mundo grande. Vigilamos un plano, una composición. Cosas inertes, gentes con vida. Las cosas decoran, parecen y hacen parecer, pero no son dinámicas sin alguien a su lado, dándoles juego, tocándolas, otorgándoles la vida intermitente que, de otra forma, nunca tendrían. Con las personas todo es distinto. Las atamos a los dieciséis novenos de sus circunstancias en formato estático y si, por error, le damos a grabar video ellos siguen la cadena de ese error, se detienen y sonríen para la foto. En la cibersociedad el mundo gira así, con pausas para registros, ítems que ayudan a resumir aunque signifiquen generalizar. Carne de red social, el animal humano se vuelve menos animal y menos humano queriendo definir lo imprevisible, etiquetando lo imposible de definir con una sola unión de letras, una sola perspectiva para dibujantes y fotógrafos, una sola secuencia sin diálogos, voz en off ni gestos cambiantes. Reduciéndose al instante, al hecho sin matices, la sinopsis aburrida y facilona.

A los observadores siempre se nos viene el mundo encima. Te tumbas en pleno verano a ver la lluvia de perseidas. Las ves aparecer y desaparecer, de una en una, y al rato te descubres intentando abarcar todo el cielo, barriendo el universo con una dinámica obsesiva, a ver cuántas coinciden en un mismo segundo de fama. Entonces el universo cae y te las pierdes todas. Parecía buena la idea pero no, no obedece a la naturaleza de nuestras retinas ni a la esencia misma del arte del deleite. Necesaria singularidad.

Siempre he odiado a la gente que parece perfecta. Quizás por vergüenza. Menuda contradicción, haberse acostumbrado a juzgar sin saber. Si fingen o aciertan. Si sonríes y aceptas esa forma de ganar, perder, simplificar. O dar un paso atrás para volver a aprender. Sin aceptar. Sin sucumbir a ser o convertir a quien tienes enfrente en otra puta etiqueta.


Siempre he odiado a la gente que parece perfecta, sí. Consciente de que no existe, o no debería. A los observadores nos pierden las imperfecciones. Las taras, los errores, la suerte. Las casualidades que nos marcan, sin más.  

26 junio, 2015

KILL YOUR IDOLS

Qué lejos queda la persona a la que llegué a admirar, en la que confié de cara a las europeas ¿Qué es lo que deteriora la actitud de una persona? ¿El poder o la ambición? Ambiciones tenemos todos y no se nos va tanto la cabeza. El poder suele perturbar ideas pero también crear crisis interiores a las buenas personas, de las que salen aprendiendo algo (buenas personas, insisto, con su mijita de empatía, su cuarto y mitad de coherencia). 

Aunque, claro, puede que viva en los mundos de Yupi, o el de los hippies, el de los punks, y resulte que todo en mi entorno es mucho más afable y ajeno a la mierda. Que me facilite ser más coherente, empático o gilipollas ¿Pero votar a alguien así? 

Más le vale, de cara a las generales, torcer un poco el rumbo hacia la presidencia que permanece inmutable en su cabeza. Que, por el camino que lleva, no va a ganar nada. Va a ser un ciudadano ambicioso sin consciencia del montón, de esos que intentan subir pisando cabezas y cuando caen, se encuentran a los hombres libres, despojados, pidiendo la suya. Anda que no hay en España rencorosos de mierda, reinas de corazones sin corazón. Y entonces se quejará él de su vehemencia.

Frente a quien no atiende a resultados de elecciones previas, frente al ciego de confluencias, si yo fuese Alberto Garzón, me salvaría también del ciego que da la opulencia. Ahora que todas desvirtúan las siglas, ahora que la "regeneración" política se aferra a ellas. Le diría "sé que puedo ganarte las Primarias, puto neandertal, pero antes que eso me armo de paciencia".

No suelo escribir aquí de política, solo sentía que se acercan las generales, y ya nos gobiernan bastantes bestias. Que Kill your Idols no es sólo un temazo, es una sana afrenta.

20 abril, 2014

AGRIDULCE

Mucho se habla de superación y libertad, pero cómo jode la suerte. Casualidad es a veces luz verde, un valle, una alegría, pero también señal de prohibido, de giro obligatorio, ceda el paso, reduzca. Nunca tuvo color Tú mismo. El mismo rojo que viste nuestras pasiones, a veces las aúpa y otras las pone de rodillas. El mismo verde que te enseña el valle o el mar, de repente se va, y te deja contra las rocas. Vacía de causas y llena de consecuencias. Por casualidad me enamoré, por casualidad encontré trabajo, por casualidad perdí a la persona a quien más quería. El sabor más agridulce de la vida, que te venga sin pedir permiso a decir Ahora y de repente diga que ya es pasado, que no hay futuro o que fue mentira.