Llegó septiembre como de costumbre,
un niño había tropezado y después de llorar
-como si nada-
cambió de tercio, lo vio más claro y empezó a reir.
Pronunció su primera palabra: Timbre
y según la escuché sonó y según sonó me perdí
en un patio infinito
a jugar con verbos que aún no tienen nombre.
...
Llegó septiembre pero Nunca antes
me habían hablado los ojos de una bruja sin boca
dicen
que ya es hora de no volver al aula
-que toca
clausurar el viejo lenguaje, descerrajar las jaulas-,
que Ayer
es solo un tempo para empujar estatuas.
dicen sus pupilas púrpura-tinta de la aurora-
que todos somos niños sin dientes
y hay que caerse, partirse la cara,
para sentir la vida como sentimos Ahora
esta montaña rusa que nos saca cada entraña por su risa
y cada herida por su cicatriz;
que estremece cuanto somos hasta cada puro extremo
pero nos sujeta y fluye sola.
...
Llegó septiembre
con verbos que aún no tienen nombre,
mirándome como yo te miro a tí
-como nos mira el agua-
hoy que diluvia en todas direcciones.
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27 septiembre, 2016
TRILOGÍA DEL AGUA (II): PUEDES INSISTIR
Se pervirtió la luz tras un vestido rojo,
atardecía un día cualquiera en las fiestas de su barrio
y la piel del cielo desembocó en carmín.
No estorbó la distancia entonces,
el navío del tiempo atraca donde la marea muerde
-preguntándose-
una mente o sus dientes ¿qué da más de sí?
Interrogantes y retórica en una instantánea
-carne de inconsciente-
si dicen que tienen techo o paredes mienten
estos abriles aún sin abril
que ha llovido, sí,
tanto y tan espontáneo que naufragó el delirio- mi rara avis-
sobre una arena añil.
atardecía un día cualquiera en las fiestas de su barrio
y la piel del cielo desembocó en carmín.
No estorbó la distancia entonces,
el navío del tiempo atraca donde la marea muerde
-preguntándose-
una mente o sus dientes ¿qué da más de sí?
Interrogantes y retórica en una instantánea
-carne de inconsciente-
si dicen que tienen techo o paredes mienten
estos abriles aún sin abril
que ha llovido, sí,
tanto y tan espontáneo que naufragó el delirio- mi rara avis-
sobre una arena añil.
Al verlo huyeron hasta los fareros de ese viejo puerto,
asustados por su propio parpadeo,
como si no existiese Norte alguno -un solo paradero-
y de repente la roca se descubriese ola.
Espuma y resaca;
búscame tirado en la playa de la vida ociosa,
llevo escrito en el brazo un número por si la avisas,
fingiré estar casi muerto hasta su boca a boca
-le diré al oído Si quieres, puedes insistir-.
asustados por su propio parpadeo,
como si no existiese Norte alguno -un solo paradero-
y de repente la roca se descubriese ola.
Espuma y resaca;
búscame tirado en la playa de la vida ociosa,
llevo escrito en el brazo un número por si la avisas,
fingiré estar casi muerto hasta su boca a boca
-le diré al oído Si quieres, puedes insistir-.
09 agosto, 2016
SARMMU MASSIF
(I)
Cuando la bandada de pájaros llegó al cielo de su boca
descendían los dedos como afluentes
al océano donde, dicen, se esconde el mayor de los volcanes.
(II)
Triángulo sin bermudas,
140 millones de años y ni aquí ni en Marte
saben del tiempo Cuánto dura
con el preciso deleite que es pensarte
si en cada poro de la entretela
que hay entre tu mundo y mi cabeza
tiemblo gritando o mudo.
Y yo me pregunto ¿Cuál es la duda?
Si de la esfera y las agujas me quedo con su indomable ausencia,
el aliento perdiéndose con vectores capicúa
entre los cuatro ojos translúcidos que tiene una caricia.
(II)
Me quedo
con los nervios en estampida,
los animales descerrajados de pieles para adentro,
de mentes hacia afuera;
las ideas y sus cuerpos,
interiores y extremidades entrelazados
absortos e incrédulos después…
...La vida así, girando en torno como un péndulo.
(IV)
Si entre tanto tiempo soy cuando
sin hablar del tiempo, del tiempo hablo,
y de echar de menos nace
la necesaria habilidad para descontarlo.
Si me descubro
vertiendo café en los relojes de la casa,
tachando varios días a la vez
en los aburridos calendarios de sus oficinas.
exigiendo a los soles
como si fuesen fases lunares:
si están llenos les visto de chándal,
les pongo a correr.
...Y la vida así,
rompiendo el siglo de las crisálidas,
desenterrando los mosquitos de un mundo perdido,
aún escarban en ámbar para volver a salir.
(V)
Y yo me pregunto: ¿Qué duda?
Si del tiempo me quedo
con su relatividad, el giro entretenido,
gemido par en días impares.
Perdido en el loop de una hipérbole
dejándome el deseo en otra preciosa partitura,
de la blanca a las corcheas
pasan mil negras por mi caos como embistiendo trenes
y qué hay de los dientes que para tí tiene mi ternura.
billete solo de ida
al puro muerdo donde se confunden nuestros andenes.
(VI)
Que me estremezco
incluso ahora, de vuelta a aquel pasaje,
si el recuerdo me embiste
y cada neurona se vuelve carne.
Que me estremezco
y sobre cada quicio de cada entonces
eres enfoque
si tiembla cada nervio de mis córneas,
constantes ígneas,
y no hay marea ni faro de Alejandría
capaz de despistarme
cuando sonríes mirando hacia un lado
y por las orillas de tus ojos
hay veleros blancos
hechos con restos de mis correas.
(VII)
Que me estremezo
y sin querer correr me corro solo de sentirte,
pero quién evita pensarte
cuando sonríes mirando hacia un lado
y el fondo de la tierra supera incluso un volcán en Marte.
Cuando la bandada de pájaros llegó al cielo de su boca
descendían los dedos como afluentes
al océano donde, dicen, se esconde el mayor de los volcanes.
(II)
Triángulo sin bermudas,
140 millones de años y ni aquí ni en Marte
saben del tiempo Cuánto dura
con el preciso deleite que es pensarte
si en cada poro de la entretela
que hay entre tu mundo y mi cabeza
tiemblo gritando o mudo.
Y yo me pregunto ¿Cuál es la duda?
Si de la esfera y las agujas me quedo con su indomable ausencia,
el aliento perdiéndose con vectores capicúa
entre los cuatro ojos translúcidos que tiene una caricia.
(II)
Me quedo
con los nervios en estampida,
los animales descerrajados de pieles para adentro,
de mentes hacia afuera;
las ideas y sus cuerpos,
interiores y extremidades entrelazados
absortos e incrédulos después…
...La vida así, girando en torno como un péndulo.
(IV)
Si entre tanto tiempo soy cuando
sin hablar del tiempo, del tiempo hablo,
y de echar de menos nace
la necesaria habilidad para descontarlo.
Si me descubro
vertiendo café en los relojes de la casa,
tachando varios días a la vez
en los aburridos calendarios de sus oficinas.
exigiendo a los soles
como si fuesen fases lunares:
si están llenos les visto de chándal,
les pongo a correr.
...Y la vida así,
rompiendo el siglo de las crisálidas,
desenterrando los mosquitos de un mundo perdido,
aún escarban en ámbar para volver a salir.
(V)
Y yo me pregunto: ¿Qué duda?
Si del tiempo me quedo
con su relatividad, el giro entretenido,
gemido par en días impares.
Perdido en el loop de una hipérbole
dejándome el deseo en otra preciosa partitura,
de la blanca a las corcheas
pasan mil negras por mi caos como embistiendo trenes
y qué hay de los dientes que para tí tiene mi ternura.
billete solo de ida
al puro muerdo donde se confunden nuestros andenes.
(VI)
Que me estremezco
incluso ahora, de vuelta a aquel pasaje,
si el recuerdo me embiste
y cada neurona se vuelve carne.
Que me estremezco
y sobre cada quicio de cada entonces
eres enfoque
si tiembla cada nervio de mis córneas,
constantes ígneas,
y no hay marea ni faro de Alejandría
capaz de despistarme
cuando sonríes mirando hacia un lado
y por las orillas de tus ojos
hay veleros blancos
hechos con restos de mis correas.
(VII)
Que me estremezo
y sin querer correr me corro solo de sentirte,
pero quién evita pensarte
cuando sonríes mirando hacia un lado
y el fondo de la tierra supera incluso un volcán en Marte.
30 marzo, 2016
QUIZÁS MAÑANA
Es ella la ciudad
a la que llego fingiendo veranos;
sus calles tienen la costumbre
de besarme con los dientes.
Me dice algo tierno a los oídos,
después muerde.
Yo escucho y callo,
me dejo llevar por un mapa que varía,
capricho de sus labios.
Pierdo la cuenta de rascacielos de cal y arena,
sujeto el cielo con los ojos abiertos,
me desangro sin prisa hasta empadronarme.
Nunca había perdido el aliento por las heridas
ni sentido la rabia esfumarse diciendo "Mira...
...Cómo cicatrizan según sale".
Será que el amor que duele no existe
y en el albor de este delirio
no existen avenidas llamadas Para Siempre.
Será que una vez lo sabe
uno camina por ellas sin pensar si camina,
concentrado en el instante.
Es ella la ciudad
a la que llego fingiendo veranos,
y de sus calles me iré
(quizás mañana)
sabiendo que en las mentes sin puertas
florece hasta en diciembre.
a la que llego fingiendo veranos;
sus calles tienen la costumbre
de besarme con los dientes.
Me dice algo tierno a los oídos,
después muerde.
Yo escucho y callo,
me dejo llevar por un mapa que varía,
capricho de sus labios.
Pierdo la cuenta de rascacielos de cal y arena,
sujeto el cielo con los ojos abiertos,
me desangro sin prisa hasta empadronarme.
Nunca había perdido el aliento por las heridas
ni sentido la rabia esfumarse diciendo "Mira...
...Cómo cicatrizan según sale".
Será que el amor que duele no existe
y en el albor de este delirio
no existen avenidas llamadas Para Siempre.
Será que una vez lo sabe
uno camina por ellas sin pensar si camina,
concentrado en el instante.
Es ella la ciudad
a la que llego fingiendo veranos,
y de sus calles me iré
(quizás mañana)
sabiendo que en las mentes sin puertas
florece hasta en diciembre.
28 enero, 2016
RENACIMIENTO (IX): PUNTO DE FUGA
Lo único errante en mi camino fue
no saber que el único bueno
es en el que estoy,
aunque nunca sepa donde queda,
me perdí antes de mañana
y después de ayer,
en el punto de fuga
donde la vida se subleva.
El mirlo de la blanca estampa,
posado en el alféizar de mi ventana,
aun siendo Enero le cantó al verano
mientras me veía arder.
Y yo entre las piernas del mundo
riendo y pensando
¿Qué coño le voy a hacer?
Si nunca sé decir qué será de mí,
ni me viviré con la misma piel.
Ahora que ahora es ahora
y devora cunetas y trampas
para ayudarme a ser campo a través.
Ahora que ahora es ahora
y a pesar de los vanos pesares sé
que el único camino bueno
es el que me deja perderme en él.
10 enero, 2016
CUANDO NOS DÉ LA GANA
Siempre faltó amor
en las cocinas de los barcos,
yo haciendo café y tostadas
mientras me asomo a la ventana...
...Cae la tarde
y todo se vuelve un mar de luces,
como sus voces desde la cama.
Hay que joderse, cómo le agudiza el hambre,
ideas, ideas y más ideas,
nudos de sal con dulces desenlaces.
"¿En serio vamos a desayunar ahora?",
dice antes de reírse,
río antes de contestarle:
claro mujer, cuando nos dé la gana.
09 diciembre, 2015
"PRECLARO"
Alguna tarde brillará esa luna tímida
que asoma como tapándose la boca
por las traseras del pantano
mientras atardece y el sol se suicida
en la mirada de los jóvenes
que no saben aún de puntos muertos.
Alguna tarde a ese horizonte
de brochazos y colores confundidos
lo llamarán "preclaro",
como si fuese inspiración del hombre,
empeñado en catalogar
hasta el sexo según los condones.
Después,
con el primer aliento de la noche,
los jinetes vendrán
sin permiso ni apocalipsis
y el futuro será un lejano galope,
tambor de salvajes caballos.
Caerán entonces los atrapasueños
sobre cada cama de cada corazón ocupado
en preocuparse demasiado
y reirán los ojos abriendo el techo
para observar el universo
sin la pesadumbre de tanto equipaje
vendido y comprado.
06 diciembre, 2015
UN ELEFANTE A HOMBROS
Salí de aquella cárcel de marfil
con un elefante a hombros;
dentro todos reían,
con los dientes en los barrotes
no sé si por miedo o pena
o que no sabían
que a quien salvaba era a mí.
Estaré muy lejos cuando el ruido se detenga
y las fauces del absurdo
aprendan a mirarse sin espejos.
Quizás ya entonces
el elefante y yo seremos otros,
mutuo animal de las vísceras sin rostro
navegando sobre un velero de papel.
Río arriba,
contra el hondo caudal de las lágrimas
que lloraron después de llorar
los ojos que nos arrancamos antes de ayer.
Se asustarán los propios demonios
al escuchar el caótico grito
de nuestro amor sin amo ni piel
y al llegar al punto más alto de la montaña
agarraremos por los pies su deidad
para arrancar lo poco que quede de su fe.
Después miraremos el mar sin excusas
y mojaremos las manchas del tiempo sin tiempo
en las esferas de los relojes absurdos.
La vida que no se vive entera,
como un día sin palabras
o besos en labios y bocas reclusos
o un Te Quiero que es verano sin enero,
o el desamor, cárcel del Ego,
deseo amortajado, felaciones inconclusas.
09 noviembre, 2015
UNA ALEGRE NANA
Llega su nana sobre una rama
escrita en la sola hoja del viejo árbol
que tras el verano no quiso caer.
Llega latiendo vida a contratiempo
en las yemas de un bajista
que, ya caído el telón, sigue con sed.
Antes cortó las cuerdas de los rehenes
y derribó las paredes de lo que, querían, su desahucio;
irrumpió en descorazonados cuerpos acorazados
con los ojos de un color que nadie sabe,
con la vida que si no vives nunca descubres.
Y lloró de risa como si no hubiera mañana
y al saber que no lo había lloró de sorpresa otra vez;
lloró de todas las formas que merecen la pena,
la pena de la tristeza no, nunca la había podido ver.
Cabía un océano en cada una de sus lágrimas,
y en cada océano el aleteo de un ser tan hermosamente extraño
que nadie sabría si es pájaro o pez.
Salió del llanto y riendo buscó una rama
donde escribirle al otoño una alegre nana.
Precioso folio, piensa posado Ahora,
la sola hoja que sigue en él;
FORTALEZA hecha vida, naturaleza INDOMABLE,
como la nana que llora una madre
cuando su hija llora al nacer.
escrita en la sola hoja del viejo árbol
que tras el verano no quiso caer.
Llega latiendo vida a contratiempo
en las yemas de un bajista
que, ya caído el telón, sigue con sed.
Antes cortó las cuerdas de los rehenes
y derribó las paredes de lo que, querían, su desahucio;
irrumpió en descorazonados cuerpos acorazados
con los ojos de un color que nadie sabe,
con la vida que si no vives nunca descubres.
Y lloró de risa como si no hubiera mañana
y al saber que no lo había lloró de sorpresa otra vez;
lloró de todas las formas que merecen la pena,
la pena de la tristeza no, nunca la había podido ver.
Cabía un océano en cada una de sus lágrimas,
y en cada océano el aleteo de un ser tan hermosamente extraño
que nadie sabría si es pájaro o pez.
Salió del llanto y riendo buscó una rama
donde escribirle al otoño una alegre nana.
Precioso folio, piensa posado Ahora,
la sola hoja que sigue en él;
FORTALEZA hecha vida, naturaleza INDOMABLE,
como la nana que llora una madre
cuando su hija llora al nacer.
SINESTESIA
Oigo lobos en esas farolas
mordiéndose sus noches sin lunas,
el nihilismo inconsciente,
la desembocadura de cuatro piernas,
despecho tras el paritorio
de los amargos amores non natos.
Aquí dentro es otra cosa,
mi sombra apartada
bajo la lámpara del alma atenta,
sintestesia en la alegoría
de una tormenta de verano.
Siento que hoy palpo tus gritos
en cada uno de los versos
que describen el vuelo de la falda
de una delirante pendiente
sin rocas ni Sísifos.
Recorro tu gusto y, por gusto, me paro.
Las sábanas desterradas,
el pulso de las lenguas dibujando
el tacto de una partitura
hasta el valle de este compás desquiciado.
Llegarán los vecinos
con la Orquesta Sinfónica de la ocre envidia
a decirnos que nos callemos.
Será cuando no queden relojes
en este Kairos sin tregua
para abrir siquiera la mirilla de la puerta.
Cuando nos falten bocas
para rendir cuentas
ante cualquier otro capricho tirano.
mordiéndose sus noches sin lunas,
el nihilismo inconsciente,
la desembocadura de cuatro piernas,
despecho tras el paritorio
de los amargos amores non natos.
Aquí dentro es otra cosa,
mi sombra apartada
bajo la lámpara del alma atenta,
sintestesia en la alegoría
de una tormenta de verano.
Siento que hoy palpo tus gritos
en cada uno de los versos
que describen el vuelo de la falda
de una delirante pendiente
sin rocas ni Sísifos.
Recorro tu gusto y, por gusto, me paro.
Las sábanas desterradas,
el pulso de las lenguas dibujando
el tacto de una partitura
hasta el valle de este compás desquiciado.
Llegarán los vecinos
con la Orquesta Sinfónica de la ocre envidia
a decirnos que nos callemos.
Será cuando no queden relojes
en este Kairos sin tregua
para abrir siquiera la mirilla de la puerta.
Cuando nos falten bocas
para rendir cuentas
ante cualquier otro capricho tirano.
03 noviembre, 2015
INTERLUDIOS (IV) : PRECIOSA CASUALIDAD
Cuatro de la tarde de un domingo cualquiera y, de pronto, la vida. Puedo escribir setenta poemarios o una novela de ochocientas cincuenta y siete páginas intentando acertar a describir la magia de un imposible, mi imaginación hecha letra, pero, de repente, un instante. Uno solo, inesperado como casi todo lo que merece la pena, y cuatro mirlos blancos llegarán batiendo sus alas para cogerlo todo y tirarlo a la basura. Para decirte "has fallado, no pasa nada, somos tu suerte. Siéntelo y disfruta, ya escribirás más tarde".
Imaginas sus ojos tal y como los recordabas en las pinceladas de las extrañas ausencias. La nariz, la boca. Claro que ha cambiado, como todos con el tiempo, pero yo hablo del brillo, la esencia, el recuerdo traído al ahora.
Me agarro al pálpito y soy una válvula, y en cada arteria crepita la más preciosa y repentina casualidad. Menudo desahucio el ahora ¿No? Mi corazón no admite antidisturbios, ni órdenes de jueces absurdos. Está hecho para sentir, agarrarse a esta vida que es una noria, una atracción sin trazado fijo. Para sentir y gritar.
Y mientras imagino y escribo este alegre Renacimiento que ahora vivo, cuatro mirlos blancos llegan batiendo sus alas. Me dicen "Tssss...¡Espera! Nada tan inspirador, ¡respira esta casualidad!"
RENACIMIENTO (VIII): LAS FLORES
Soy yo el payaso que quiso ser niño sin complejos
y ahora camina con regaderas llenas en sus manos;
piso cristales de espejos rotos
por la avenida de una guerra que nunca empezamos.
Entre los escombros crecerá una flor,
y otra, y otra más,
según se tambalee el agua al urgente paso.
Serán como migas de pan o baldosas amarillas,
alegres pistas entre huellas de barro,
de cuando fuí a darnos de beber a las bocas de cada sed,
de cada día sin poder ser, de cada error y cada herida.
De ese camino que fue su guerra
haré una vía para compartir mi paz sin fin...
Será las flores que hoy nos regalo.
y ahora camina con regaderas llenas en sus manos;
piso cristales de espejos rotos
por la avenida de una guerra que nunca empezamos.
Entre los escombros crecerá una flor,
y otra, y otra más,
según se tambalee el agua al urgente paso.
Serán como migas de pan o baldosas amarillas,
alegres pistas entre huellas de barro,
de cuando fuí a darnos de beber a las bocas de cada sed,
de cada día sin poder ser, de cada error y cada herida.
De ese camino que fue su guerra
haré una vía para compartir mi paz sin fin...
Será las flores que hoy nos regalo.
01 noviembre, 2015
RENACIMIENTO (VII): POR CESÁREA
El otoño llegó a los ojos de una mujer risueña,
que solo se enfada cuando alguien miente o le llama princesa.
La conocí lejos de Disney, en el Valle de la magia,
donde la felicidad siempre se pare por cesárea
después de luchar contra una lluvia de hojas cayendo
gritando desde los adentros, de pura rabia.
A juzgar por la fortaleza de sus puños
juraría que ella veía el advenimiento de sus lágrimas.
Allí mató a su tristeza del Ambroz
y, por fin sonriendo, cambió de ojos y pasó de página,
paseando con su cesta de mimbre la escala de colores
que era el manto de aquel noviembre.
Fue cuando me miró
y el siseo del viento trajo de un pueblo cercano
un brindis por la alegría
agarrada a las manos, las gargantas, los corazones
al pie de la nueva estación
con pinceles, guitarras, voces y la sintonía
del arte llenando las calles.
"El viento cambia y no hay quien lo señale",
nos dijo un señor experto en vivir.
"Cambia y lo mueve todo de sitio
sin arrancar la llaneza de sus verdades".
RENACIMIENTO (VI): SONRÍO A MI AMIGO
Entran los acordeones por los entresijos de un viejo calendario
y en el quicio de las ventanas susurra el otoño;
un aburrido gris desdibuja las formas de las nubes
pero anoche sudé venciendo en mil pesadillas y ahora me siento verano.
Hay huelga de maquinistas, relojes y mentiras
y en la Plaza de la Santa Protesta todos le cantan a la vida;
charlan los ojos con un brillo inusual,
como si antes de decir todo sonase ya a alegría.
Atardece y, como ajeno, el cielo amenaza azabache
pero me apetece llevar la contraria
y subo con mi bonita maldad a pintar la noche.
Hoy ella no trabaja de camarera
y cuenta desde los adentros qué quiere ser de mayor;
brindo, sin perfer el hilo,
por su belleza entre palabras prendidas
a la osadía de seguir luchando por cuanto soñó.
Cerca, mi amigo mira a una chica
con la boca abierta de un indiscreto animal cazado;
me pregunto cuántos besos de tímidos
habrá en los vasos de la barra y los cubos de basura;
adónde irán las ideas entrecortadas,
las caricias que no se dieron, las piernas descabezadas
y mentes que aun queriendo no se han follado
y se arrepienten luego, en una aurora ya sin cobertura.
Entonces tiemblo y se me escapa el pulso
por los puntos de sutura de mis cosidos delirios,
falso techo de lo que creía ya arrancado.
¡No!No estoy vacío.
Cambiamos de sitio y comentan que hace frío;
me bebo cuatro termómetros
a ver si me templa un poco la razón.
"¡Abrígate!", dicen,
pero me sigue pareciendo verano
y a saber lo que he pintado,
esa luna podría ser sol.
Sonrío a mi amigo, que sigue embobado,
mientras palpo mi pecho.
No digo nada pero le comprendo:
resulta que no he perdido el corazón.
23 octubre, 2015
ANATOMÍA DE NUESTROS MUERDOS Y DELIRIOS: DÉJÀ VU
Viví tanto y tan rápido
que ahora me cuesta sentir incluso nada.
Tan de golpe sentí
que la vida hace saltar la sangre
de las bocas abiertas mirándose absortas
en el ring de un eterno déjà vu,
sin más toalla que una roída, sudada y gris.
Y todos se niegan a tirarla ahora;
nadie quiere claudicar por mí
a pesar del coágulo, la garganta, la soga;
Tanto y tan rápido
que sin querer me arrodillo para implorar:
no la tiréis,
dejad que me arranquen la memoria.
20 octubre, 2015
RENACIMIENTO (V): MUTUO INFINITO
No tengo musas ni las evoco
como esos aspirantes a poseer también por escrito
en la escuela de egoistas
que hasta ajustadas las cuentas no se dicen malditos.
Yo a ella la convoco
a crear y destruir juntos nuestro mejor cadáver exquisito
y después follarnos contemplándonos
en los lienzos y folios hechos polvo tras el Mutuo infinito.
Moriré siendo ceniza mojada si termino solo
o una de dos llamas en un pequeño incendio aún por conocer.
Nunca tierra seca, nunca un ser vacío
con el rencor vaciándome
tras tanta obra de am/arte al pigmento vivo,
erizando la tinta roja bajo la piel.
13 octubre, 2015
ANATOMÍA DE NUESTROS MUERDOS Y DELIRIOS: INTERLUDIOS (III)
Una luna blanca y llena flota en sus ojos mientras me habla. Pienso que sólo en una parte del planeta es noche y sólo esta parte de la noche es mar. Se refleja en ella mientras me habla, esa blanca y llena luna que flota. Me he despistado. Estamos sentados en un parque y ella lleva un rato diciendo, encadenando palabras que no quiero escuchar. Por primera vez, desde que recuerdo, no quiero. Y sólo oigo, mientras me despisto en un viaje intermitente. Salgo de mí y entro en esa luna, con mis brazos y mis piernas para zambullirme, bucear en algún bonito recuerdo y a continuación subir y estirarme. Flotar boca arriba, haciéndome el muerto ¿Acaso no es eso lo que quiere? Matarme, en ese sentido metafórico que suele doler mucho más que cualquier otra verdad. "Creo que debemos darnos un tiempo", concluye. Menuda indeterminación, para alguien capaz de reflejar cualquier universo. Salgo del agua, me levanto y afirmo con indiferencia. Ya caminando, según me alejo, miro hacia arriba. Una luna blanca y llena flota. No cuelga ningún reloj... Camino sin más.
29 septiembre, 2015
RENACIMIENTO (III): VIDA
Me sorprendió la vida perdido en un páramo de hojas casi secas
que aprendí a escuchar en silencio
en su último atardecer siendo ellas malvas y anaranjados rumores de ramas.
Las despedía en su tránsito alado,
tatareando por dentro el son de su caída según el viento,
tragando una nostalgia por cada nuevo pedacito de manto,
como si así las llevase de vuelta o pudiese engullir el tiempo.
...
Así me sorprendió, la vida,
y lloró de pura risa con sus ojos de primavera infinita,
empapando a las difuntas y emplazándome
a escuchar también el más bello y obvio de sus secretos.
Allí me tumbé,
y dejé pasar los días, semanas, meses, no sé;
masticando el olor de la tierra mojada,
dando graciosas formas a las nubes con mis dedos.
A ratos soplaba con tanta fuerza
que me perdía en el interminable giro de un gallo veleta,
o contaba ovejas que literalmente volaban
y pastores locos detrás de estas,
con sus bastones rabiando por tocar de nuevo el suelo.
Otros el siseo de la brisa parecía una nana
meciendo a una señora mayor con corazón de bebé;
la letra hablaba de la ingenuidad aun sin memoria
y en mi cabeza quería abrazarla
pensando en lo bello que he vivido y nunca recordaré.
...
Tantas cosas desaprendí allí tumbado,
sintiendo,
que al cabo sonreí como nunca al darme cuenta
de que estaba raspando dramas
y bajo la corteza era muy distinto el cuento.
Sonreí y reí y reí, sin miramientos ni hacia mí,
y me deslloré desde los cimientos
para rehacerlos con perdices que también pueden comer.
Las sentí salir de una jaula con el pico lleno de llaves,
dejarse estaciones enterrándolas
y emprender el vuelo con ese orgulloso aleteo
de haber hecho la libertad muy bien.
Fue poco después,
en el mismo instante de posarse en él por primera vez
cuando sentí al árbol cantar bajo la tierra,
como si su raíz fuese la boca abierta de otro universo.
...
No era sino el mismo,
éste que parece cada vez menos nuestro.
Vida clamando a los cuatro vientos su materia:
despojada de más parafernalia
que el desnudo aliento del impulso
recorriendo la suerte no ser inertes
a través de nuestros tallos y arterias.
¡Lo siento!
No sabía de la savia,
en el sentido abstractamente estricto de saber,
escribiéndome el afuera a mí y para adentro.
Nada sabía del poder,
en el sentido estrictamente abstracto
de la hoja que de la rama de un árbol sale.
NO OLVIDARÉ
Que me sentí emperador
al conquistarme a mí la vida.
Sin ese afán de poseer.
Sin ese afán de poseer.
RENACIMIENTO (V); Dulce y despiadado
Fue mi corazón una cicatriz,
hoy sus dedos
invitándome a un cigarro.
Es mi corazón humo
a menudo estrellado contra un cenicero,
ligero ahora desde sus labios.
También como ellos... ¡Imprevisible e inevitable!
ES MI CAÓTICO MÚSCULO,
DULCE Y DESPIADADO.
Suspendiendo en su aprender sin fin
en la escuela libre de los impulsos entrelazados.
Como las mentes sin rostros,
que se comen mirándose
frente a sus almas espejo
hasta sentirse en el cuerpo del otro.
Como si no existiese
sin la utopía inconsciente
de hacerlo latir en otras manos.
21 septiembre, 2015
ANATOMÍA DE NUESTROS MUERDOS Y DELIRIOS: RENACIMIENTO (II)
El frío abraza las paredes de la catedral
y creo que Dios ni se inmuta
pero un loco se ha subido a lo más alto
para descorchar el tiempo
con la arritmia de sus campanadas.
Eso leo mientras imagino su reflejo roto
en el suelo a cada pisada
cuando corra, ya de vuelta, hasta su casa
con cara de satisfecho.
Hoy llueve a gusto de todos,
las luces de los taxis se difuminan en la avenida
y, dentro, dos recién llegados observan
las gotas que empapan lentamente
a dos jóvenes sobre la acera, despidiéndose a bocados.
Ningún titular lo contará mañana,
pero el tránsito y el amor
también son noticia bajo los temporales
y más si son como este, inesperado.
Yo, mientras, ideo novelas,
poemarios con aire inacabado
y los compases salvajes
de las ventanas cuando son pianos.
No hay monotonía en la lluvia ni adrede,
con tanta mente adicta al arte
de escuchar lo que quiere cuando quiere
o ser cualquier sentido entre hueso y carne.
Mientras leo se eriza mi piel;
agarro con fuerza la manta otra vez
y tiembla en su taza el café:
TAMBORES DE GUERRA VIENEN A VISITARME.
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