Me sorprendieron, para mal, el comunicado de Lechowski y la entrevista de Kase O en La Cuarta Parte. Es como un puto show cooking de cuánto daño hacen los haters al arte, que hasta le crecen a los artistas los enanos de su ego. De toda la vida ha habido referentes, referencias, dulces y amargos errores y aciertos, casualidades y coincidencias. Puede que las ideas sean casi infinitas pero no los conceptos, ni las formas de crear, sentir o emocionarse, ni mucho menos las palabras. Uno se deja llevar por su orgullo (que si "se ha colgado de mi hype", que si "espero que sea un puto éxito la obra y no sea un puto coñazo y un puto tedio") y otro por sus miedos, como si se hubiese olvidado de las palabras con las que arranca su obra maestra. Y mira que he leído libros, observado cuadros, series y películas, escuchado discos y triunfado noches y fines de semana por poder ir a auténticos recitales, conciertos y festis. Lo que nunca se me ha ocurrido es revisar qué hago, después de tanto arte, a ver si va a ser dañina la experiencia, por inocente, improvisada e indomable que sea. Imagino que da igual, estando al margen de todo en este micromundo de los escritores anónimos, pero J.O.D.E.R.!! Si las bases las imponen esos seres de la crítica destructiva y el arte termina siendo otra ley marcial.
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05 octubre, 2016
06 diciembre, 2015
NADA
Mi corazón es sólo espejo
de una cabeza desordenada,
ahí arriba mi padre me mira,
dice "Hijo ¿Por qué lloras?"
Y como si me conociera
me abraza antes de que diga NADA.
Sus ojos siempre arrancan las malas hierbas
y la hiedra que sube por mi cabeza
desde las raíces de una vieja almohada.
¡El caos que me despierta!
Que me grita, que me riñe, que me ata;
en la duermevela sin sus manos
que ya no distingue una sola verdad.
¡La realidad no existe!
grita el niñato caprichoso
que habita mi Yo tirano.
Pero qué sabrá él de la soledad.
09 noviembre, 2015
PERO ¿QUÉ QUERÍA?
El viento cambia y es mi alquimista;
tú muerte entre las flores,
yo vida a pesar de y contra las espinas
¿Qué vas a hacer? Seguirle la pista,
ya sé que todo oscila,
incluso la intención,
pero deja que aprenda y resista.
Entre el tumulto segregador
de animales que no se aceptan,
que no se respetan,
que tan poco se quieren
y a tanto se obligan.
Ya fui como ellos, me puse la meta,
me obsesioné con llegar
y cuando estuve a las puertas
y vi que esa utopía no existía
reí las ganas de no ponerme a llorar.
No era lo que quería,
pero ¿que quería?
En cada pregunta una luz
plácidamente violenta,
como si se pusiesen nerviosas
las sombras de mi oscuridad.
tú muerte entre las flores,
yo vida a pesar de y contra las espinas
¿Qué vas a hacer? Seguirle la pista,
ya sé que todo oscila,
incluso la intención,
pero deja que aprenda y resista.
Entre el tumulto segregador
de animales que no se aceptan,
que no se respetan,
que tan poco se quieren
y a tanto se obligan.
Ya fui como ellos, me puse la meta,
me obsesioné con llegar
y cuando estuve a las puertas
y vi que esa utopía no existía
reí las ganas de no ponerme a llorar.
No era lo que quería,
pero ¿que quería?
En cada pregunta una luz
plácidamente violenta,
como si se pusiesen nerviosas
las sombras de mi oscuridad.
29 septiembre, 2015
"¿PARA QUÉ?"
Lucho cada día en mi vida a vida
por no sonreírle a esa extraña forma
de conjugar la felicidad.
Me dejo los puños contra una pared difusa
y creo que soy yo al que rompo
pero no termino de saber cómo:
unas veces soy cemento y otras cristal.
En el caos que son mis nudillos
en su incipiente guerra contra la soledad
empieza a brotar la sangre
y no sé si es mía o de otro Yo más solitario.
Cuando coagula y leo el futuro
habla de los muros que puse a ese oscuro mundo
con una aparentemente tonta pregunta:
¿Cómo destruir con materia lo material?
Exprimo, saco un zumo de mi cerebro
y sólo entonces me comprendo,
Sólo entonces, aún siendo tímido,
quedo de verdad quieto, rojo y mudo,
pensando que no soy yo esa lucha,
ni el cemento ni el cristal.
Salgo de mi cuerpo y río el ojo por ojo
y a la asamblea de majaras
todos asisten para preguntar para qué.
Siempre terminan destruyéndose solos,
como perdidos en el sinsentido de una finalidad
que una vez conseguida exigirán otra
en el bucle infinito del más frío y falso placer.
por no sonreírle a esa extraña forma
de conjugar la felicidad.
Me dejo los puños contra una pared difusa
y creo que soy yo al que rompo
pero no termino de saber cómo:
unas veces soy cemento y otras cristal.
En el caos que son mis nudillos
en su incipiente guerra contra la soledad
empieza a brotar la sangre
y no sé si es mía o de otro Yo más solitario.
Cuando coagula y leo el futuro
habla de los muros que puse a ese oscuro mundo
con una aparentemente tonta pregunta:
¿Cómo destruir con materia lo material?
Exprimo, saco un zumo de mi cerebro
y sólo entonces me comprendo,
Sólo entonces, aún siendo tímido,
quedo de verdad quieto, rojo y mudo,
pensando que no soy yo esa lucha,
ni el cemento ni el cristal.
Salgo de mi cuerpo y río el ojo por ojo
y a la asamblea de majaras
todos asisten para preguntar para qué.
Siempre terminan destruyéndose solos,
como perdidos en el sinsentido de una finalidad
que una vez conseguida exigirán otra
en el bucle infinito del más frío y falso placer.
10 septiembre, 2015
LA NOCHE MÁS OSCURA
La noche más oscura llama a las puertas de la catedral
y las viejas pesadillas abren la boca, asustadas;
como si hasta ahora todo hubiesen sido hombres enmascarados
jugando con niños a una vida de trucos o tratos
y descubriesen, de pronto, a sus propios demonios devorándoles.
Resuenan los nudillos golpeando
y la parsimonia del reloj se rompe en mil pedazos;
ecos de martilleos, carpinteros fabricando ataudes
en los tiempos del cólera.
Las eternas sombras, una a una, aparecen
alrededor de mí, acechando,
tan reales que no distingo si sigo despierto,
La habitación, desde luego,
es la misma que hace un rato.
La diferencia es que no puedo abrir los ojos,
ni moverme,
tan sólo mirarlas, inmóvil, desde esta cárcel
mientras vienen a matarme.
Y grito contra un muro, sudo agonía,
suplicando a mis párpados que despierten.
Mientras vienen a matarme.
y las viejas pesadillas abren la boca, asustadas;
como si hasta ahora todo hubiesen sido hombres enmascarados
jugando con niños a una vida de trucos o tratos
y descubriesen, de pronto, a sus propios demonios devorándoles.
Resuenan los nudillos golpeando
y la parsimonia del reloj se rompe en mil pedazos;
ecos de martilleos, carpinteros fabricando ataudes
en los tiempos del cólera.
Las eternas sombras, una a una, aparecen
alrededor de mí, acechando,
tan reales que no distingo si sigo despierto,
La habitación, desde luego,
es la misma que hace un rato.
La diferencia es que no puedo abrir los ojos,
ni moverme,
tan sólo mirarlas, inmóvil, desde esta cárcel
mientras vienen a matarme.
Y grito contra un muro, sudo agonía,
suplicando a mis párpados que despierten.
Mientras vienen a matarme.
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