30 junio, 2011

Poético Esperanto (VI): Caladas

Sentado en la azotea sobre segundos hechos de humo,

te pienso en calma sobre ésta ciudad maldita

hasta aullar con el aliento que le queda a la luna.


Uno a uno, pasan los golpes de la aguja con sus recuerdos

e incluso tus lunares dejan alguna nota escrita;

una amenaza convincente al mazo que suele usar el olvido.


Bajo las estrellas nace una verdad universal por calada,

como que la suerte nunca se olvida,

hay luchas que no servirán de nada

y el destino tiene pocos comodines pero juega con tu vida.


Nace una verdad por cada mentira;

mil millones de perdones cuando nadie mira,

tus pupilas, como cada noche, buscando salidas

a las heridas, el tiempo perdido,

el desengaño y la fatiga…

A los momentos más jodidos que te imponen una huída.


Y en busca de judías mágicas

me subo a las últimas caladas que doy a la suerte

y cruzo la puerta de lo trágico

con el impulso, hoy en desuso, de no ser recluso

de la angustia que llega por telegrama urgente.


2 comentarios:

  1. Es precioso. Imagino que el día que dejes de forzar la rima consonante y solo escribas lo que sientes serás un genio. Te leo siempre y es lo que a menudo pienso...

    Un beso poeta,

    Clara

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  2. Pásate, si aún me recuerdas.
    Y si no me conoces, puedes leer o comentar. U olvidar lo que acabo de escribir.

    http://violetcarsons.blogspot.com/

    "—No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será?
    Me encogí de hombros. —Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
    —¿Es eso también de tu amigo Carax?
    —No, eso me lo acabo de inventar para impresionarte.
    —¿Y cómo me ves tú a mí?
    —Como un misterio.
    —Ése es el cumplido más raro que me han hecho nunca.
    —No es un cumplido. Es una amenaza.
    —¿Y eso?
    —Los misterios hay que resolverlos, averiguar qué esconden.
    —A lo mejor te decepcionas al ver lo que hay dentro.
    —A lo mejor me sorprendo. Y tú también."

    La Sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón.

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