16 octubre, 2009

Trilogía de payasos (III) ...




Los lobos aúllan cada noche,
independientemente
de qué mandamás les acecha.

Los perros tienden a ladrar
y a veces también muerden,
pero cuando son sumisos van
junto al capricho de su amo,
mitad esclavos
de lo que no pueden evitar,
mitad traidores
de calles que andaron ayer.

Los cerdos se limitan
a comer entre mierda,
a oler a mierda
a vivir con la mierda,
y así les gusta crecer.

Hay payasos que hacen leyes
y payasos que las aprueban,
pero hay otros que son peores:
aquellos que las ejecutan.

Cuando ven a los lobos,
los payasos sienten miedo;
los mismos payasos
que ayer fueron lobos
y aullaban, hoy olvidan.

Sólo miran la correa,
títeres de payasos
disfrazados de payasos
que aunque no lo crean
actúan como perros
para ascender a cerdos
hasta cúspides de mierda.

2 comentarios:

  1. O_o Muy bueno mann! Ten claro que a todo cerdo le llega su san martin!!

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  2. Gracias tí@. A ver si les llega ya, que huelen...

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