19 diciembre, 2007

Una cultura de pistoleros

El Tribunal Supremo de EE UU juzgará, por primera vez en 70 años, si una norma que limita la tenencia de armas de fuego en Washington viola la Constitución. El dictamen podría resultar decisivo para el futuro del país más armado del mundo, donde hay 90 armas de fuego por cada cien habitantes, según la última encuesta del Instituto de Estudios Internacionales (IEI).


La norma, en vigor desde 1976, es una de las más estrictas y fue decretada ilegal en 2004, cuando el tribunal federal la consideró demasiado dura. Sin embargo, la Corte Suprema admitió el recurso presentado por el Ayuntamiento de Washington y escuchará a ambas partes a principios del próximo año.


La decisión tendrá una fuerte carga porque puede sentar un precedente respecto a la interpretación de la Segunda Enmienda, según la cual “siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas”. El Supremo juzgará si se trata de un derecho individual del ciudadano o, por el contrario, de un derecho de todos a contar con un Ejército que les defienda. Si se diera éste último caso, el control de las armas de fuego tendría, por fín, un respaldo legal susceptible de extenderse a todo el país.


El crecimiento de las armas de fuego en Estados Unidos es preocupante, sobre todo desde los atentados del 11-S, en 2001. Ese año la demanda por parte de los ciudadanos creció en un 25%, y desde entonces no se ha detenido. Hoy adquieren más de la mitad de la producción mundial, según el IEI. En el país circulan ya 270 millones de este tipo de armas, más del 30% del contingente mundial, a pesar de que el número de habitantes no llega al 5% de la población planetaria.


Según Pap Ndiaye, historiador, se trata de una cultura de armas de fuego. “Es decir, de una parte de la población americana para quienes poseer un arma no es únicamente un derecho, sino de igual manera una protección indispensable”, explica en una entrevista para Le Monde. La obsesión de muchas familias les ha llevado a comprar utensilios que en cualquier otro país nos parecerían una atrocidad, como las mochilas y los cochecitos para bebés “antibalas”; y a estas ideas se les unen otras no menos disparatadas, como la adquisición de las pistolas Permanecemos Unidos, de la fabricante Beretta, y del modelo neoyorquino, Seguridad de la Patria.


En la promoción de esta cultura han tenido mucho que ver determinados grupos de presión, representados en el Congreso y en la Casa Blanca. Entre ellos destaca la Asociación Nacional del Rifle, que se define como “la organización de derechos civiles más antigua de los EEUU” y lanza slogans tan elocuentes como “abraza la libertad”, a pesar de que su único objetivo es defender el derecho a portar armas de fuego, tanto para la defensa personal como para actividades recreativas.


Convendría preguntarle a los miembros de ésta asociación quén opina sobre las repercusiones de la libre circulación de éstas armas en el país y la cultura que defienden: más de 11.000 homicidios al año, 30 cada día, y cientos de disparos accidentales. Además, las víctimas y autores son fundamentalmente jóvenes. El número de niños muertos por disparos es 12 veces mayor que en el resto de países industrializados. Por tanto, no son sólo los ataques en las universidades, sino también todos los hechos delictivos que ocurren día a día.


Los defensores del derecho a portar armas suelen señalar que el número de homicidios apenas varía por el establecimiento de leyes. Sin embargo, esto podría deberse a dos razones esenciales. Por un lado, tienen grandes lagunas, como la permisividad con los “gun shows”, ferias donde se venden cantidades ingentes de armas de cualquier calibre. Y, por otro, la libre circulación dentro del país impide un control de la posesión de armas, puesto que si en una ciudad están prohibidas, van a otro lugar a por ellas. Por tanto, el control de las armas y la desaparición de esta cultura de pistoleros es posible, y la solución puede encontrarse, para empezar, en lo que el Tribunal Supremo decida en los próximos meses.

02 diciembre, 2007

La Pasión del Alquimista (Ella)

¿La pasión del alquimista?
Describirte su cuento de hada…
cómo entró en aquella posada
de atmósfera que se movía encantada
por quien le mostró sonetos de sed saciada
entre besos, caricias, todo el calor
que emana del alma humana
cuando surgen colisiones
(llamémosle temblor),
que es lo que ocurre entre miradas,
entre mágicas explosiones,
cuando se acompasan los latidos
(el sentido del amor).
--
“Ese puño está nervioso”,
apunta el bolígrafo, avisa el papel,
les pido que lo piensen:
si hoy bombea tanta tinta
es porque alguien volvió loco al alquimista…
Así que comprendedle, dejadle ser…
--
Que todo gire como quiera,
pasan demasiado rápidos los días…
Yo, entre tanto, levitaré
desde este nuevo amanecer
hasta dejar cansada a la utopía.

Que ellos desayunen lo que quieran,
yo beberé tu placer cada mañana.
Queda tanto por vivir… se rozan nuestras manos…
y luego déjalas, sé que tienen ganas
de desplegar sus infinitas alas,
o, dicho de otro modo,
no dejar de levitar
sobre esa nube que es tu almohada…
Nos incita:”subid a trazar
los rayos que masticó la esperanza:
sabed que si dos almas quieren danzar
lo harán…”. Que dancen, es el momento de empezar…
--
Así llegó a su vida,
como aparecida de la nada,
con su fábrica de sueños,
(de las que no saben de medidas
ni entienden de dueños),
para enseñarle a subir peldaños…
Y él se agarró a su cintura,
ella le embriagó con la locura
y como dos locos subieron,
dispuestos a burlar los límites,
en ellos no creyeron
e hicieron de su pasión un arte.

Me pregunto cómo ocurrió,
aquello de burlar a Cronos,
dejarle sobre la lona
tras quemar sus agujas…
(Cuentan que flotan en una burbuja
Y hacen de cada mes sólo un segundo)
--
El alquimista sin cabeza anda,
se le escapó hacia el corazón
y se cree loco, se sabe loco,
se siente y se vuelve, más, loco,
hasta que soñar es su vida,
y vivir es un sueño.

Ella es mucho mejor que la cordura
¿No lo sabes? Cuando uno arde
y siente que el fuego le enciende,
sólo de ese calor entiende
sólo un alma, sólo un cuerpo,
todo lo que esconde su mirada,
es el ahora…su particular cuento de hadas…
Entonces eso de “loco” no sirve de nada,
sabed que serán absurdas
vuestras crudas parrafadas.

--

El loco, además, siempre está hecho de retazos,
por cada momento que ella le regala
en su alma se graba un intenso trazo…
El loco, también, suele extenderlos
a menudo, y aunque no puede entenderlos,
(y ya ves, es tan difícil describirlos…)
esboza inmensas sonrisas al revivirlos,
y hablar del placer…
Si lo une a un amor
tan grande como el universo,
podrás comprender
cada uno de estos versos.
--
¿Universo?
Está en cada abrazo,
me siento tan pequeño…
Y él se empeña
en esconderse en tu calor,
sabe que no hay otro lugar
donde descansar sea cosa de dos..

¿Artes?
Tantas me enseñaste…
Contigo aprendí a pensarte,
a sentirte, vivirte y recordarte
con una sonrisa,
hacer de la distancia brisas,
precipicios que desechamos,
es simple, los saltamos,
pues nunca se detiene
este tam-tam que nos hechiza,
que nos invita a viajar…
y nos hace olvidar movidas,
son tantas alegrías las vividas…
y lo que queda por dibujar…

¿Amor?
Tu alma y mi alma
saben jugar entre los extremos,
pueden susurrarse en calma
y desnudarse mientras gritamos…
Eso de fundir tempos con tus sentidos...
trazar versos entre nuestros cuerpos,
vivir en tu pecho cada latido
hasta que salte la alarma,
cada vez más unidos,
tanto que nos hayamos fundido
y seamos sólo placer, cada vez más,
sólo tú me sabes mecer, cada vez más…
cada vez más…
Me vuelvo a perder…
Y no quiero dejar de hacerlo,
encontrarme sólo en ti,
respirar, morir al fin…
Y renacer de nuevo
(poco a poco consigues
que olvide el miedo)…
Renacer de nuevo…

23 noviembre, 2007

Los niños, lo primero

El número de familias occidentales que acogen a niños de países del Sur se ha multiplicado en la última década. Hoy se producen más de 45.000 adopciones al año. La actuación de la ONG “El Arca de Zoé” ha abierto el debate sobre los límites de las adopciones internacionales. La ausencia de normas reguladoras y de procesos poco transparentes han hecho que las adopciones se conviertan en un negocio.

Según Unicef y Acnur, toda decisión que afecte a un niño se debe tomar en función de su máximo interés. Deber prevalecer siempre el apoyo a las familias para poder atender a sus hijos, y la adopción sólo es prioritaria cuando, pese a la ayuda, éstas no quieren cuidarlos o no son capaces de hacerlo.

En los países del Norte, el abandono de niños por falta de recursos o por ser “no deseados” es una práctica cada día más minoritaria. La educación sexual y la paternidad responsable han hecho que las parejas que tienen hijos quieran y puedan hacerse cargo del menor. Además, las parejas infértiles piensan cada vez más en la adopción como método para ser padres.

Los países que realizan controles exhaustos en los procesos de adopción, con largos procesos burocráticos, desbordan la paciencia de las parejas adoptantes. Además, muchas veces hay una falta de información respecto a dónde deben acudir. Las redes internacionales aprovechan esa situación. La ausencia de normas reguladoras y de control en muchos países empobrecidos facilita este creciente negocio. A veces, se producen “malas prácticas” como el secuestro y la venta de niños por sumas de dinero que pueden llegar a los 60.000 dólares, así como la intimidación de los padres y el pago de sobornos a funcionarios.

Como explica Pepa Horno, responsable de Save the Children “en ocasiones, estos países tienen la sensación de que no son capaces de proteger a los niños de su propio país, y se sienten indefensos e impotentes por su propio futuro”. De ahí que, tras el escándalo de Chad, la República del Congo haya suspendido todas las adopciones internacionales. No obstante, el aumento de controles ha crecido en la mayoría de países desde 2005. No sólo en Corea del Sur y Nepal, donde se han paralizado, o Sudáfrica, donde el gobierno ha prohibido este año las adopciones; también en los países que más niños daban en adopción, China y Rusia, se han endurecido las normativas. Y todo indica a que las medidas serán cada vez más duras.

Los controles para la adopción también se han endurecido en los países occidentales, que han denunciado a países como Haiti y Guatemala. Éste último es el cuarto país en número de adopciones en proporción a su población. Acaba de firmar el Convenio de la Haya sobre Adopción Internacional, que alienta la transparencia y la correción ética, para 2008. Sin embargo, en Guatemala se da en adopción a un menor cada dos horas y media a cambio de cantidades de dinero que pueden alcanzar los 30.000 dólares. Un negocio que implica a funcionarios corruptos, agencias que hacen publicidad en la red y captadores que convencen a las madres prometiéndoles dinero o asistencia sanitaria.

Lo más preocupante es la imagen que, a pesar de los hechos, se está creando en torno a la adopción. Antes no estaba bien vistas por la sociedad, pero el cambio es tan veloz que se ha convertido en una moda, y lo que para muchas madres y parejas es una necesidad, para otros se ha convertido en objeto de negocio. No es raro que alguien pida en la entidad colaboradora información para adoptar a “una niña etíope tan graciosa como la de sus vecinos”. Una petición promovida por la feroz lógica económica de organizaciones. Pero también cuando los medios de comunicación dedican grandes espacios a famosos como Angelina Jolie, Nicole Kidman o Madonna, mostrando la felicidad de tener un “hijo pobre”.

Pero el problema no son las adopciones internacionales en sí. Descartarlas puede ser un grave error. Francia las prohibió durante un tiempo y las consecuencias fueron el cierre de orfanatos y niños sin un techo que cayeron, en su mayoría, en redes de prostitución y delincuencia. Puede que la solución sea, tan sólo, favorecer un proceso más efectivo, información, transparencia y los esfuerzos suficientes para que el Convenio de la Haya sea, por fin, una realidad. Y siempre en función del mayor interés para el niño.

02 noviembre, 2007

El zoológico de los ricos

Más de cien mil turistas visitan cada año las favelas de Río de Janeiro para comprobar con sus propios ojos cómo se vive allí. Es uno de los nuevos servicios que ofrecen algunas agencias de viaje: el turismo de pobreza. En su búsqueda de una experiencia “auténtica”, como si se tratara de un deporte de riesgo, circulan por los barrios más empobrecidos de las grandes ciudades. Muchas veces lo hacen en jeeps camuflados y no es extraño que los habitantes de estas zonas sientan que están en un zoológico humano. El denominado poorism convierte, de manera vergonzosa, la pobreza que sufren cada día millones de personas en un próspero negocio.

El Favela Tour fue el punto de partida. Turistas europeos y norteamericanos visitan desde hace quince años las favelas de Río de Janeiro. Por unos 60 dólares consiguen su visita guiada con historias de robos, de narcotráfico, de policías corruptos y otras historias de estos lugares, donde vive un tercio de la población y donde entre el 2002 y el 2006 el número de niños asesinados duplicó al de niños muertos en la franja de Gaza. Pero la miseria no es un impedimento para los negocios de estas empresas. Al contrario, la han convertido en su gran baza. El ejemplo más claro es el tour por Rocinha, el barrio de barracas más grande de América Latina. Si al principio lo visitaban unas 15 personas al día, ahora cuenta con miles de turistas cada semana que se deleitan con una realidad que para ellos no es más que un espectáculo.

Lo más preocupante es que este modelo de turismo se está expandiendo. En 2005 comenzó en Buenos Aires el Villa Tour, que anima al turista a sobrevivir durante una noche en zonas conflictivas como la villa 31. Estos servicios se promocionan también en Sudáfrica, India y México, e incluso en ciudades de países industrializados como Holanda y Estados Unidos.

Hay otras modalidades de “reality tours”: los organizados en Tailandia y Sri Lanka tras el Tsunami en 2004, o los que llevaron a muchos turistas a visitar Nueva Orleáns tras el huracán Katrina en 2005. En Sierra Leona hay viajes por zonas restringidas cuyo atractivo reside en la posibilidad de ver explosiones en directo. Y a estos se suma el llamado “turismo piquetero”: algunos jóvenes europeos permanecen durante unos días en Argentina con una familia de piqueteros para vivir las protestas.

Son las múltiples caras del turismo de pobreza, que las agencias justifican como una buena forma de ayudar a estos barrios. Aseguran a los turistas que el dinero recaudado será destinado a fundaciones benéficas para proyectos sociales. En cambio, la mayoría de las veces se trata de una farsa y, cuando hay ayudas, estas no suelen superar el 4% de los beneficios, según un estudio de la Brock University canadiense. Las fundaciones comprueban entonces que la promesa es, como mucho, el falso compromiso con el que guardar las apariencias.

Otro argumento muy defendido por los promotores del poorism es que fomenta la sensibilización respecto a la pobreza; sin embargo, uno se pregunta cómo puede hacerlo si su principal motor es la perversa curiosidad de quienes sólo buscan un espectáculo similar a los que ven día a día en televisión. Como Secret Millonaire, un reality show que la cadena británica Channel 4 emite el próximo mes. Cinco millonarios jugarán a vivir durante diez días en barrios marginales ingleses con el subsidio de desempleo.

El periódico inglés The Guardian publicó un reportaje muy revelador sobre el poorism en Nueva Delhi. “Aquí es donde viven los niños de la calle”, explicaba una guía a los turistas mientras sonreía. “No sé por qué la gente viene y nos mira”, se preguntaba Babloo, de unos diez años, poco después.

La pobreza es el resultado de un sistema injusto del que somos partícipes y, por tanto, responsables. Todos deberíamos luchar contra ella y, del mismo modo, nadie debería sentirse tan ajeno como para ser un simple mirón y contemplarla sin inmutarse. El turismo es una forma de conocer lugares, personas y culturas, pero no puede ser otro medio más para perpetuar la pobreza. Y menos aún un turismo tan perverso que no respeta ni la dignidad de quienes la sufren.

19 agosto, 2007

El hombre invisible

Del hombre invisible no quedará mucho, pensaba. No al menos una esquela reflexiva, de esas que homenajean a uno por lo vivido, y no por su muerte, en alguna columna de cualquier periódico o en cualquier reportaje o pequeña noticia; peor, ni tan siquiera en una de tantas ágoras improvisadas por su ciudad. El hombre invisible era eso: invisible. Murió hace poco y Nadia aún no entendía por qué fue tan injustamente olvidado. Las apariencias engañan, claro. Y las palabras. Y la memoria. Como en aquel anuncio de telefonía móvil: será que si no lo cuentas es como si no lo hubieras vivido. Y los actos no los conocen; así mueren en el momento; así muere el beso al amor que descansa; así se borran tus trazos, como si el arte fuera el museo. Pero yo aún te recuerdo, no te preocupes. Ve tranquilo.
Y, sentada en su despacho, seguía pensando en él, que trabajó hasta hace nada un piso más abajo. Nadia bajaba alguna que otra vez a ver a una amiga, hacer fotocopias o discutir con el jefe. También vivían cerca, por lo que las tiendas del barrio les reunieron puntualmente. Ante todo era conocido por su timidez, y esa tremenda capacidad para aislarse de todo y escapar del prójimo, pareciendo no existir. Pareciendo… Muchos le llamaban, las pocas veces que le llamaban, “el soso”; otros “el amargao”; tampoco faltaba “el raro”. Y nada más; nunca se acercaron a preguntarle qué tal o por qué llevas esa cara. Claro que ni siquiera tenía una mayúscula para nombrarle. Amigo, Compañero, Tío. Hubiera bastado con un Raro, o Soso, con S de Sabes que estoy ahí. Ella tampoco regó la primera letra, por eso del tiempo y los cambios, la timidez o el miedo a conocerse, darse más y más cabezazos contra un muro de averigua qué. Pero sabía que él no era como todos creían. Los supo un día, cuando fue a pedir un día libre al jefe. Al entrar en la sala, él estaba ahí, con los ojos tristes que últimamente se dejaba poner. Al salir se detuvo a hacer fotocopias y, como estaba cerca, le oyó hablar con su madre. Sin saber por qué curiosidad, dejó la máquina y, simulando que ordenaba varios documentos, acomodó su oído a la débil voz: sí mamá, estoy muy bien, sí sí, ya sabes que me encanta mi trabajo y que cuando salgo me esperan en casa, ¡¿qué más se puede pedir?! Pero no era así; ella lo sabía. Todo el barrio lo sabía. Su mujer estaba con otro, sus hijos se fueron con ella, y el trabajo, claro, es muy distinto si nadie te espera a la salida. Quizá por eso llevaba aquellos ojos. Seguro. Pero ella le vio así, esbozando una sonrisa con cada palabra, como si le fuera la vida en soñar junto a su madre para que ella le pensara siempre en esa nube y no tuviera nada por lo que preocuparse. Nadia se supo entonces absurda. Supo a todos absurdos. Se vio y les vio perdidos, hundidos en la imagen, la estrecha imagen, tan cerca de la mentira por pequeña, diminuta.
Aquel momento está ahí. Realidad. ¡Quién podría saberla! Comprender… Habría más momentos. Amor de aquellos ahoras. Hay ahoras que se esconden. Habrá tantos como segundos sin medir, que se escaparon con el impulso de un latido, un pum grandioso, ese que hizo que el universo se estremeciera mientras otros pum estaban distraidos. Es normal, pensó inmediatamente Nadia cuando la razón más utilitaria, fría, le llamó la atención. Puede que lo anormal sea estremecerme cuando lo recuerdo, comprender que somos demasiados y nos conocemos demasiado poco. La última vez que dijiste hola al entrar en la frutería yo podría haber sacado la regadera y hacer que mi hache sirviera de balancín. Pero recuerdo tus trazos. Sé que no es tarde. Los siembro y contemplo cada día. La tierra está húmeda. No te preocupes, ve….n tranquilo.

Hace mucho que lo escribí,
para los invisibles, porque nunca lo fuisteis;
cada historia está llena de historias, cada vida y cada alma.

18 julio, 2007

La pasión del alquimista (REBELDÍA)

Abrí los ojos en medio de la noche,
cuando te raja el vacío y el universo descorcha
una botella repleta de estrellas
debiera acariciarte con sus destellos.

Los busco con insistencia, nada hallo,
el cielo llora…también él es vulnerable
y si estamos tristes se vuelve invisible,
el alma humana necesita su ensamble
y no esta ausencia, en esencia
saber que te falta algo.

Aunque a veces salgo
preciso un inciso de felicidad
que me saque del letargo
y esta sed que me mata…
no me ates, sueño amargo,
si estoy loco es por un poco de libertad,
¿la cordura? no provoques, déjala en su lugar
para el vencido,
ya decidí
que respirar así es preparar en la huida
a mi alma para sus duelos:
mira al viento, emprende el vuelo
y si anhela un recuerdo funde otro baile.

Es la memoria con pianos,
cogemos el tempo y lo sentimos
y si en la oscuridad lo perdemos
aprendemos a leer en braile…

El tam-tam que tiñe el aire
es la pasión del alquimista,
poetas también añoran tiempos remotos,
y le piden tintas
para marcar sus versos,
dejar la huella en verde intenso
es como aclamar al universo
y repetir:
no me ates, sueño amargo…
respirar:
comparte destellos si ves que tardo.

¿Sabes? Necesito tus caricias,
sentir que soy parte de tí,
luego escribir unas líneas
como mensajero de un porvenir.
Ser más felíz.
Si todos sintiésemos…
Si todos pudiésemos…
Si todos…
Cerré los ojos,
no te enojes
luz de un nuevo día,
mira esas hojas…
el rocío las empapa de rebeldía…
Dentro de poco despertaré
y las observaré:
demasiadas miradas
soñando esos detalles,
extraño será que no estalle
con la venia o sin ella,
…lo siento señoría…
Si ayer la justicia se perdía
hoy es el momento;
los estantes llenan tanto
acogiendo utopías…
Son verdades prematuras
y la locura no es mía,
es de todos, codo a codo
podríamos escribir sobre su lodo,
pues el rocío lo decía:
DÍA A DÍA BEBER LA REBELDÍA

28 diciembre, 2006

INOCENCIA Y SUEÑOS

Crecen los niños, sueñan los primeros
y lo hacen despiertos, sin pretender quimeras;
advierten y juegan las contradicciones:
incesantes preguntas, inocentes explosiones.
El mundo se detiene, no acepta
que le revelen: mundo imperfecto.

Pero los niños sueñan,
deshacen los peldaños
y con empeño ruedan
sin saber de la gravedad.
Acarician la verdad
cuestionándolo todo,
Y suben, suben…
¡Ya lo creo que suben!
Sepultan el lodo,
se acercan a tu lado
y te ofrecen sus alas:
¡Sube, sube!
Ya lo creo que subo.

Aunque te muevas y caigas,
levanta, nunca digas
que no puedes
¡si te ayudan!
¿Olvidaste esas alas?
Exhala, exhala…
La esperanza
no es un cuento de hadas,
es una danza,
late desde que naces
y aunque la disfraces
late, es vida que mece,
el Ahora que mereces.

Crecen los niños, sueñan los primeros,
se hacen mayores y olvidan quimeras.
En este mundo imperfecto, dicen,
el sufrimiento es seguro, también cicatrices
y nada cambiará por mucho que analices.
Pero la luz se enciende,
un momento, para…
¿cómo entender lo que no se entiende?
sólo un sentimiento te ampara:
o ahora ó nada.
Y sueñas,
Aunque caigas sueñas…
Y subes,
Aunque cueste subes…
Porque sabes que puedes;
eso, que no me lo roben.

13 octubre, 2006

Sus pies de barro

Estaba cansada. Medianoche. Quince minutos habían pasado desde que cruzó la puerta y entró en casa, tras un largo día de trabajo. El colchón le llamaba insistentemente, a la par que su hermano y otra chica con la que compartía piso lo hacían desde el salón, donde el televisor también resonaba al comienzo de cualquier teleserie. Pero ella no escuchaba. No quería. Necesitaba algo de soledad y, sobretodo, un poco de calma. Demasiadas preguntas y ni siquiera había podido sentarse a contestarlas. Así que volvió a abrir la puerta, esta vez para salir sin prisas. Escapó del portal y poco después de cada calle.

Por fin llegó al parque. Se tumbó cerca del río. ¿¿??. Algo fallaba: las estrellas de anoche no estaban allá arriba. Como siempre, las necesitaba, y no comprendía aquella ausencia. Quizás por eso su cara se tornó triste y una lágrima descendió lentamente hasta su mejilla izquierda cuando, tras incorporarse, cerró los ojos. En ese preciso momento comenzó a llover.

Una inmensa torre resplandecía de forma tenebrosa en medio del desierto. Bajo aquella siniestra construcción había nacido años atrás un bello oasis, lleno de vida, pero la autoridad y su peso no entendieron de respeto y sepultaron la savia. Ahora solo quedaba aquella torre, y el resplandor de un festival de velas que había comenzado en su interior con motivo de la reunión de los poderes y sus máximos representantes Abusos les llamaban a su llegada, en recepción. Ésta se encontraba a 20 metros de altura, donde fue creado un parking para aviones que permitiera alejar a los invitados de la muchedumbre que desde hacía años acudía hasta allí y desde abajo gritaba pidiendo ser recompensados por los daños causados, puesto que el oasis era el único recurso que los lugareños habían podido disfrutar para vivir más justamente desde que nacieron. Como respuesta, desde la primera protesta los dueños de la torre lanzaron toneladas y más toneladas de tierra sobre los manifestantes, de modo que estos tenían que correr y escalar para sobrevivir a cada uno de los ataques; además, también tenían que estar en estado de alerta constante por si acudían las máquinas de los amos, cuya misión era prensar la tierra de modo que esta, en bloque, sirviera de base a la torre y ésta fuese cada vez más inaccesible.

Aquella noche el cielo el cielo se cubrió de estrellas como nunca antes alguien hubiera podido imaginar. Una tras otra, llegaban y descendían; a ojos de los lugareños, parecían acercarse a verles a ellos, y también la torre y lo que allí ocurría. En aquel momento, grandes montones de arena empezaron a caer desde la torre. Muchos quedaron sepultados; otros consiguieron salir, pero rápidamente comenzaban a escarbar en busca de quienes faltaban. Los gritos no cesaban. Tampoco el desesperado movimiento, ni la agonía de la búsqueda aún incompleta… Hasta que todo se paró y quedó tan solo el silencio del sufrimiento y la rabia meditada, que no es tanto silencio si se escucha con los sentidos. Pero no se podía hacer nada más, sólo dejar pasar a la impotencia. Todos se fueron con ella a casa, probablemente. Cuando ya no había nadie bajo la torre, aún se podía oír dentro de ella el festejo, el baile y las risas de los amos y sus invitados, que en ningún momento habían parado de celebrar su reunión. Fue entonces cuando las estrellas, que habían visto todo lo ocurrido, comenzaron a llorar. Ellas, sueños eternos, necesitaban desahogarse, pues no eran, ni mucho menos, de piedra. Y millones de lágrimas cayeron. Los dueños de la torre no habían previsto aquel llanto. No previeron que en aquel desierto fuera a llover de ese modo. Por eso la torre empezó a hundirse e inclinarse.
Desde la lejanía, tras las dunas lo vieron quienes minutos antes habían tenido que huir. “¡Mirad hermanos! ¡La torre está desapareciendo!”. Y así era: la bestia tenía los pies de barro.

Improvistail (I):Cómo se lo flipan las agujas del reloj...


Si no lo veo no lo creo,
como se lo montan los relojeros,
teatreros con dinero que juegan a ser temporeros:
primero te venden el material
y luego “ahí te las apañes” con ese invento inmoral
(te equivoques, te desmayes,
llegues tarde o te rayes,
¡les da igual!).

Pero más aún que esos malhechores, rompecorazones
me joden las agujas del reloj, esas brujas
en burbujas que son pirujas y bien malas,
no sé si por alienadas, atrincheradas, iluminadas,
acartonadas, metalizadas, empolvoradas, cristalizadas o escuchimizadas,
pero siempre despojadas de respeto al estudiante,
al que putean sin descartes y marean desde horas antes;
éste, inteligente y ante todo protocolo inocente librepensante,
cree tener como amigas siempre-positivas a las agujas del reloj
y no desconfía ni cuando entra en clase, en los momentos de bajón…


Mas cuál es su sorpresa cuando sopesa y se le atraviesa
el entremés de la media hora para salir,
que aparenta ser el más valioso souvenir,
y se da cuenta de que las agujas segunderas ralentizan de veras
su ritmo típico, y crítico acechas la movilidad de esa flecha
que advierte tu cabreo y empieza con el mamoneo
de “ahora me ves, ahora te veo”…
…y se para…y se para…


¡¡¡¡¿¿¿Por qué???!!!!

30 agosto, 2006

El juEgo de los nadiE


Se encontraron allí, sin saber dónde, escapando del odio entre trincheras colaterales, antesalas del sufrimiento. Ni tan siquiera un saludo medió la novedad. ¿Qué podían hacer allí tres niños? Comenzaron a jugar. El escondite provocó, entre las ruina y el incesante ir y venir de gentes, más que cualquier otro entretenimiento. Pero tocó pronto esconderse no de ellos, sino de aquellos, adultos uniformados, y aquellas (armas las llaman sin inmutarse). Al menos cayeron los tres en el mismo hueco, cuando sus madres les consiguieron un aparente refugio. Empezaron a hablar, entre el miedo y las risas de la natural incomprensión, soñando como se terció, de ese modo con que los niños se agarran a la imaginación y lo ven todo tan simple... No tardaron en cambiar el mundo una vez más, como hicieron ayer con otros niños, y también solos. Lo salvaron, otra vez.

Aún recuerdo aquellos días. Es maravilloso poder hacerlo, y es una pena que aquellos sueños no fuesen nada, que tres niños no fuésemos nada. Por supuesto, tampoco fuimos nadie. Tantas veces soñamos y danzamos los nadie...brincos entre la luna y el sol de tantas formas como quisimos y, claro, nos negaron…


-¿Algo para comer, por favor?........................................Lo que sea me vendrá bien…Eso sí, póngale un poquito de esperanza, si no le importa,………para que no me mate el hambre.

Firmado: Otro “nadie”.

11 agosto, 2006

Diario de un visionario (I): Porque yo lo valgo.

Está decidido. Nada me parará. Ni nadie. Probablemente serán muchas las trabas que tendré que superar, desde el rechazo de la sociedad hasta los dolores de un postoperatorio que se presenta complicado, debido al contraste entre mis escasos 60 kilos y mis cansinos 2 metros de altura. Pero no importa. Todo eso no será más que un contratiempo, porque hoy tengo fe. Sí, fe. ¿Y cómo no? Al fin y al cabo, hay señales muy claras, y yo soy especialista en captarlas.

Ayer la señal definitiva vino a mí. Aún la veo: me acerqué a la cocina a prepararme un delicioso sándwich de chistorra con queso y, sorprendentemente, las dos rebanadas de pan que, cual oasis en el planeta Choped, quedaban en el envase estaban cubiertas de una consistente capa de moho. Ésta, en principio, debería haberme enviado de cabeza al supermercado para renovar mis provisiones alimenticias. Pero no fue así. Al contrario, un simpático gusano surgió de entre el material y me dijo…”anda, no seas tonto, que esto está dabuti. Enga, que te invito”. ¿Por qué no?¡¡¡Sííí!!!, pensé, a la par que la euforia invadía uno a uno todos mis sentidos. Y me comí la rebanada de un bocado, sin más preámbulo ni aliciente, con la misma ansiedad y alegría con que un niño prueba, como anfitrión, la tarta de su cumpleaños.

Exacto… Vomité, gusano incluido. Pero aquel momento no lo olvidaré jamás. Comprendí como nadie nunca haya imaginado a Eva, aquella gran mujer original que simplemente se dejó llevar por su intuición, por su curiosidad, por esa libertad que le negaron, y mordió aquella suculenta manzana golden. Por eso he descubierto mi esencia de mujer, y lo tengo más que claro: voy a ponerme tetas. Y de las buenas. Lo demás, por ahora, se queda en su sitio (no te preocupes, pichurrita).

08 agosto, 2006

Órdenes colaterales


Órdenes...
como leyes naturales,
como imperios y redes...

Órdenes...
carreras de cuádrigas,
afilados látigos...

Órdenes...
alarmas amparan,
lentes en vigilia...

Órdenes...
fabricando orden
(y desorden, hombre...)

Órdenes...¡ÓRDEN!:
diferencial de densidades,
poso exigiendo papeles
y olvidando el respeto,
amenazando al pícaro,
condenando sus vísceras,
¡kamikazes incoherentes
por y para la orden!

¡A LA ORDEN!
¿Quién la encontró?
¿te acechó la sal?
¿perdiste algún sentido?
Porque quizá quiera volver,
digo... ¿ego?
Se lo llevó,
sí...¡la orden!
¿quién si no?

Ella,
tan sensata y medida,
tan grande y competente,
perspicaz,mecanizada,
más que segura, es cárcel...

Órden
entre órdenes.

Órden,
poesías bélicas:
presos y garantías,
plazos y tratamientos.

Alguien escapó.
Gritó al mar...
¡órden!
Éste arrastró lágrimas,
sueños abandonados,
la libertad sola
como tantas olas,
como el comienzo
y el final: ÓRDEN.

La órden,
sinónimo de autoridad,
desquicio de ambiciones,
y el deambular de presos
bajo fronteras de odio,
sobre el llanto de esperanzas.

07 agosto, 2006

Cuando el universo baile SKA

Se comportó como un bufón Cronos cuando traté de comprender que el universo es ondulado. Se excedió tres constelaciones, amparado por una cruel capa de lodo movedizo que desde hace décadas a tantos millones de personas nos ha querido esclavizar al pensamiento más único y cuadriculado. Y así ocurre que aún ahora sólo momentos de contradictoria lucidez me dejan deambular entre reinventos más certeros en los cuales somos minúsculos los hombres y absurdo el complejo residual de guerras y opulencia que esparció por este planeta, en principio Tierra, la atrocidad del egoísmo y la irreal posibilidad del poder como complemento circunstancial de orden. La autoridad no es atributo, señores monopensadores; sería más bien, siguiendo su estela, también complemento circunstancial, llamémosle de negación. Múltiples demostraciones diarias no son apología de la paradoja: por favor, no se burlen de la inocencia.

No obstante, repito, hay momentos de lucidez. En ellos es posible escapar y fabricar con sueños un inmenso caleidoscopio que deje ver realidades y no realidad. “Gran idea”, advirtió una estrella, dejando a medio tempo su fugacidad, la primera noche. En la segunda ocasión se detuvo y se acercó a mí (me dejó bastante trastocado, debido a mi ignorancia respecto a sus capacidades cinéticas clandestinas). Acto seguido, me dijo que me contaría un secreto:

-Hemos tenido suerte, desde el momento en que fuimos vida. Todo un universo nos arropó desde el primer momento, y del mismo modo nos encanta arropar, acariciar cada latido, cada sonrisa. Es difícil veros cada día, a vosotros, seres en principio humanos, capaces de pensar y sentir, de reír y llorar, enfrentándoos cada cero coma, por cualquier motivo, como si nunca hubieseis descubierto la alegría de dar alegrías, de jugar, de cantar, de crear. Crear…
Por ejemplo, el otro día te sentí, igual que sentía a tantos, mientras bailabas en aquel bar. Una nota sucedía a otra, sin pausa, y vosotros bailábais, sin parar, cruzando miradas, dejándolas tocarse, como se funden los ritmos, como se aman sus instrumentos. Me tumbé sin que me vierais, sobre vuestro aliento, el humo de la paz y tantos otros manjares, y me embebí de aquel sueño. Fue un sueño veros bailar eso….SKA…
Pero mientras tanto otros morían, porque otros mataban, con fuego o con ignorancia, con olvido o con tantas otras barbaridades como pudisteis inventar desde el día en que abandonasteis lo que os dio la vida. Descubrirás por eso que necesito gritarte, para que me entiendas, que el día que todo el universo baile ska morirá la agonía que os destierra a cada paso. CUANDO UNIVERSO BAILE SKA OS ENCONTRARÉIS TODOS, y entre pogos viviréis la verdadera libertad que os espera, justa y visceral como la sed y la lujuria, el beso y la fusión, y nuestra mirada atravesando para siempre la oscuridad.

Desde aquella noche me subo al caleidoscopio y vuelo entre sus formas, sus incansables quimeras (que, estoy convencido, no lo son tanto), con calma y sin nada que temer. También me hundo cuando me pierdo y olvido, o, lo más preocupante, escapo por el miedo y no me importa olvidar. Es entonces cuando más necesitarán, probablemente, contar secretos las estrellas, y cuando más necesitaremos los inconscientes su empeño, de creciente verde e intensidad según caminas.

Pura vida...!

02 julio, 2006

Krujir Libertario es cantar de sentidos, sonreir hoy

Hay quien se encuentra. También quien no. Y ocurre además que hay quien no encuentra al otro; y quien ni tan siquiera lo intenta. Mientras tanto, existe un gran miedo que nos acecha con su destructiva esencia y nos avisa: "nunca lo lograrás".

Así, el perro es el mejor amigo del hombre y dicen que no tiene alma, y el hombre, aunque desee encontrar a tantas otras personas con las que su mirada se cruzó, advierte lo difícil que es, disputa una laberíntica batalla,cuando sufre, para dejar de hacerlo...y oye el susurro del miedo, gritando entre diatriba y diatriba "¡Danzad, malditos, danzad!". Entonces surge ese tajante amor propio que desde la infancia forjó la existencia, ese niño que aprendió a volar en algún momento y que pasa de dejar tan hermosa tarea. Y el niño, tan educado como el que más, le contesta: ¡Maldita tu puta envidia mamonazo, que ahí al lado tengo la salida, fijo! Y vuelve de nuevo a probar. Y descubre que el perro sí que tiene alma, y también ese al que mira, en el andén contrario. Y somos todos muy diferentes, pero volvemos tantos a probar que da igual si es chocolate o es menta, y si no da igual es porque queremos saber llamar a cada cosa por su nombre.

Pero el caso es que hay un niño dentro del chocolate, y otro en la menta, y en la fresa, la rosa o el cogollo más hermoso...y todos aprendieron a volar, aunque crean que ya no son capaces.

Un paraíso, lejos del papel de producción limitada, del eufemismo, del bucle diario y su desquiciada chimenea, de la vida de esclavos que tantas veces sentimos cómo nos atrapa. Un paraíso por vuelo, que no es oferta, y tampoco limitada; que no está tan lejos, que es hoy y será, si eso, mañana.

El krujir, el roce de cuerpos, de pupilas, de labios, de palmas, de bases y rimas, de distorsión y hardcore, de tinta y papel, de vida y sueños, de sonrisas y esperanza. Krujir de la libertad, krujir de niños escondidos que sintieron subidones y decidieron escapar, y el ladrar de perros que vuelve como son de sones, junto a tantas canciones que nos quedan por conocer. Krujir libertario