31 agosto, 2014

ANATOMÍA DE NUESTROS MUERDOS Y DELIRIOS: Inevitable

Corre el tiempo y no recuerdo la mitad;
los cuentakilómetros vuelven a cero
y las carreteras arden bajo apisonadoras
según termina cada primavera,
los  cuerdos recapacitan e intentan escapar.

Dicen los meteorólogos que la nube nunca espera,
que sus previsiones a futuro son intuitivas
en función de "tal" pero no certeras;
esa loca del tarot baraja a cambio de monedas,
ayer me dijo que ya no existes
en la línea de mi mano que marca dulces condenas,
que estás con otro, aunque me de entera
y hay cosas que nunca van a cambiar.

Recorro las avenidas de esta oscura ciudadela,
asalto ventanas, quemo otras camas,
descubro en vacios gemidos el extraño sentido
de la más falsa y estúpida libertad.

Después te veo, o me escribes algo
y se detienen hasta las neuronas más agoreras,
contigo todo está siempre en mi contra
pero das sentido al inevitable acto de imaginar.  

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